PIERDE EXTREMIDAD DE SU CUERPO PERO NO LA ESPERANZA.
22 enero, 2018
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PIERDE EXTREMIDAD DE SU CUERPO PERO NO LA ESPERANZA.

SFM/María Zuñiga

Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Un tramitador de una agencia aduanal, perdió una de sus piernas por no tratarse a tiempo una uña enterrada, sin embargo dicha tragedia no fue impedimento para recuperar su vida y conservar su empleo.

“Cuando trabajaba sentía la molestia de la uña pero nunca me imaginé lo grave que era, en una ocasión fui a consultar con un médico similar y me recomendó que acudiera al seguro para que me incapacitaran y me pudiera tratar la molestia pero cuando acudí al IMSS la cita me la dieron en un mes y seguí trabajando”, explicó Ángel Contreras de 47.

“En un mes se complicó todo mi pie ya estaba muy dañado y no había otra solución más que me amputaran la pierna, nunca me imaginé que por una uña enterrada que a lo mejor pude haber solucionado a tiempo de haberme atendido oportunamente pero ya no se puede hacer nada”, expresó.

Al perder su pierna Ángel Contreras paso por una etapa muy difícil, pasó por una depresión que solo con ayuda psicológica pudo superar.
“Es difícil pero te acostumbras de primero me deprimí pero con el tiempo fui adaptándome con la ayuda de mi esposa y mi familia que siempre me apoyaron además no deje vencerme y decidí acudir al CRI, donde me han ayudado en mis terapias físicas y psicológicas además una pierna no es la vida y no hay que dejarse vencer si es difícil pero lo podemos superar esforzándote y ser agradecido por seguir viviendo por la familia”, indicó.

Mencionó que al enfrentar su situación, optó por seguir adelante con el apoyo de su familia, y tratar de hacer su vida como antes lo hacía.

“Decidí recuperar mi vida siguiendo trabajando ya que aun cuando perdí mi pierna no perdí mis capacidades para seguir laborando y sacar a mi familia adelante conseguí una prótesis que con esfuerzos pude pagar con un costo de 17 mil 500 pesos y aún sigo trabajando en la agencia como auxiliar administrativo”, aseguró.

Recalcó que actualmente acude al CRI, donde además de recibir terapias físicas y psicológicas le checan su prótesis y donde también puede conseguirla a un precio más accesible de seis mil 400 pesos.

“Yo quisiera que personas que pasan o tienen la misma condición que yo acudan al CRI, y no se den por vencidos hay manera de seguir adelante y más cuando depende una familia de uno”, puntualizó.