Escribanos un oficio que se niega a desaparecer
29 Julio, 2017
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Escribanos un oficio que se niega a desaparecer

SFM/Neftaly Antonio Gómez
Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Con casi 50 años dedicándose a la redacción de cartas y documentos en general en máquinas de escribir, el señor Roberto Espinoza, cuenta como al paso del tiempo su oficio ha ido quedando casi obsoleto, son solo 6 en la frontera de Nuevo Laredo, Tamaulipas, que sobreviven pese a la tecnología.

“Lógico la tecnología está a todo lo que da y nosotros como escribanos de cierta manera no tenemos ya la misma cantidad de personas que buscan nuestros servicios, los que actualmente nos buscan es por la experiencia que aún tenemos”.

Con el paso de los años se casó y tuvo hijos, los cuales logró sacar adelante gracias a su trabajo como escribano, en la actualidad vive solo y sobrevive con lo que saca al día.

Los documentos que más expedidos son: cartas de pérdida de documentos, cartas de recomendación y cartas de trabajo.

“Usualmente son cartas para perdida de documento presentar el escrito ante la autoridad que corresponde, cartas de recomendación, cartas de trabajo, inclusive y allá de vez en cuando un contrato de compra venta, es muy raro refiriéndose uno a propiedades como terrenos o casas o vehículos”.

Con la llegada de la tecnología: computadoras, celulares inteligentes y redes sociales, su trabajo de escribano fue quedando rezagado, y ahora las cartas familiares han desaparecido.

El costo de los documentos oscila entre los 40 y 50 pesos.

“Una carta de recomendación 40 pesos, una carta de trabajo 50 pesos, tampoco podemos castigar mucho a la población, si así no vienen, menos van a venir”.

De 12 escribanos que existían ahora son 6 los que ofrecen sus servicios que se encuentran localizados sobre la calle Camargo entre González y Doctor Mier en el sector Centro, no hay personas interesadas en ser escribanos.

Don Roberto es originario de Nueva Rosita Coahuila, pero tiene varios años radicando en esta localidad y gracias a su trabajo crio a sus hijos, y forma parte de los últimos seis escribanos que quedan en esta frontera.